Las esculturas de Javier Aguilera no son aptas para todos los públicos. Este artista que, juega con la provocación, puede llegar a causar pudor en según qué públicos. Su reinterpretación de los personajes japoneses es más que sorprendente: Heidi ya es adolescente y tiene el cuerpo tatuado con truculentas escenas, el superhéroe Flash se fuma un porro para tomarse las cosas con más calma y, asÃ, podrÃamos seguir con un etc lleno de desafÃos.
Sus esculturas están hechas de resina y fibra de vidrio policromada, a las que Javier, sin cortarse un pelo, le añade pelucas para dotarlas de un hiperrealismo más que impresionante, como toda su obra. ¿Y tú? ¿Eres público apto para este arte?
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